Corresponde a la sociedad civil ser mas exigente con sus politicos

En entrevista con Imagen del Golfo, en Veracruz 2 -08112009 La indiferencia de las autoridades ante problemas torales y la falta de políticas públicas para abatir los rezagos de los sectores marginados (como el de los Celiacos de Mexico) es en buena medida culpa de la ciudadanía, por no haber tenido la capacidad de enojarse, indignarse y reclamar para hacer valer sus derechos, “corresponde a la sociedad civil ser más participativa y también más exigente, dijo la periodista Katia D’Artigues.

En entrevista concedida a la agencia Imagen del Golfo, del Puerto de Veracruz, Katia D’Artigues, madre de un niño con síndrome de Down, luchadora social pero ante todo periodista, simpatizante de causas como la de Celíacos de México, acusó a los gobernantes de “tontos”  y de atender sólo sus intereses particulares, al igual que los legisladores.

“No estamos lo suficientemente indignados, enojados y si me permites la palabra, encabronados, como ciudadanos, como para exigir más”, subrayó la creadora de la columna y el Blog C@mpos Elíseos de El Universal, quien lamentó que los discursos al respecto no sean capaces de traducirse en hechos.

Katia D’Artigues señaló que además de mentir, a los políticos les falta visión pues si su vocación es buscar votos, podrían obtener ese beneficio y apoyar a quienes sufren una discapacidad.

Su lucha, al igual que la de Celíacos de México, ha sido incansable, en la busca de mayores prerrogativas para las personas con discapacidad, sea ésta del tipo que sea.

Por ello en esa entrevista para Imagen del Golfo, realizada en uno de los cafés más populares de México, Katia muestra su indignación no sólo con las autoridades, sino con sociedad misma.

“Mientras la sociedad civil no “apriete” a sus políticos y servidores públicos, éstos no trabajarán por atender a un sector como el discapacitado y otros en marginación.

“No somos tontos; yo insisto en que no somos tontos, y nos damos cuenta. Pero también necesitamos nosotros indignarnos, aumentar nuestra capacidad de indignación, de enojo y exigir”.

Dijo que  somos los propios ciudadanos los que permitimos que se nos discrimine, “porque de nuevo no estamos lo suficientemente indignados, enojados y si me permites la palabra, encabronados como ciudadanos, como para exigir más.

“Estamos muy acostumbrados, yo creo que es una parte cultural importante desde la idiosincrasia de los mexicanos, a pensar en que va a llegar un padre, tlatoani o lo que sea y nos va a rescatar; cuando no nos damos cuenta de que los que necesitamos rescatarnos somos nosotros a nosotros mismos para empezar y luego así, exigir”. “Hace falta conciencia ciudadana de ser más exigente con las autoridades”, puntualizó.

La periodista y madre de Alan –como se llama su hijo- se dijo sorprendida ante la capacidad de aguante que tenemos como mexicanos, “porque realmente cuánto hemos aguantado”.

“Yo no sé en qué momento el hilo se va a romper por lo más delgado. Que existe el riesgo, pues yo creo que sí existe el riesgo. Ojalá fuera una revolución no de armas, de levantamiento y de enojo, sino de verdadero compromiso con nosotros mismos y con nuestro país”.

Como buena investigadora que es, Katia ofrece cifras para demostrar la falta de visión de nuestras autoridades:

“En el presupuesto de egresos de este año el presidente mandó una iniciativa en la que plantea un recorte del 80 a 90 por ciento en el presupuesto a las personas con discapacidad, que son el 10 por ciento de toda población, según cifras de la Organización Mundial de la Salud, aunque en México reconocemos sólo 1.8 por ciento más o menos, según el último censo oficial del 2000”.

Esa omisión, explica, tiene la complicidad social, pues la ciudadanía oculta a sus discapacitados como si se avergonzara de ellos. Esa actitud favorece al gobierno insensible, a legisladores y servidores públicos que sólo atienden sus intereses particulares.

México todavía es una sociedad discriminatoria, dijo al recordar una encuesta del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) en el año 2005, cuando aún vivía su titular y creador Gilberto Rincón Gallardo.

“Algo así como el 90 por ciento de los mexicanos nos hemos sentido discriminados alguna vez por nuestro color de piel, por nuestro sexo, preferencia sexual, por lo que sea. Pero al mismo tiempo aceptamos que hemos discriminado, y eso hay que cambiarlo poco a poco porque si no, no puedes construir una sociedad realmente para todos”.

Los pocos esfuerzos que se hacen en México en favor de los discapacitados, entre los que se incluyen las causas de los Celiacos de México, los realiza la sociedad civil, quienes enfrentan esa situación, principalmente.

“La sociedad civil es la que históricamente ha empujado este tipo de causas, porque son los papás como yo, que te rehúsas. Ahorita la situación, sobre todo con la discapacidad de mi hijo, es muy diferente a hace 50 ó 30 años. Pero históricamente siempre ha sido así: los papás, que se niegan a negarles oportunidades a sus hijos, son los que se organizan, crean las primeras escuelas, impulsan y presionan al gobierno para que cree políticas públicas adecuadas para sus ciudadanos” (que en la mayoría de los casos no prosperan por la falta de visión de los políticos mexicanos).

Katia D’Artigues llamó a la ciudadanía a entender que tarde o temprano, cualquier persona puede sumarse a la estadística, aun cuando lo vea como algo remoto.

“Trabajar para las personas con discapacidad es trabajar para nosotros mismos, porque nadie está vacunado contra la discapacidad. Yo ahorita bajo, me caigo y me quedo parapléjica; o tú te caes en el baño. Nadie está vacunado contra la discapacidad”. De allí la importancia de que las sociedad abran su entendimiento.

Lo primero que tenemos que hacer es ‘salir del clóset’, por así decirlo.

Todavía hay muchas familias que se avergüenzan de sus integrantes con discapacidad o que ni siquiera están conscientes de que tienen una discapacidad, sobre todo en zonas rurales y muy pobres, que llegan y le preguntan ‘qué tiene tu hija’ y responden ‘pues no sé, es que no oye bien’. Eso es una discapacidad, pero no lo ven como tal.

Por ello llamó a crear conciencia, organizarnos todas las áreas de discapacidad: ciegos, sordos, personas con discapacidad intelectual, (celiacos, autistas), etcétera, vía las organizaciones de la sociedad civil y crear un frente común que pueda defender los derechos”.

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de Oscar Hernandez H Publicado en Sin categoría

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