Seguimos los Celíacos como un reto difícil de descifrar

Erika Damasco, nutríologa del INCMNSZ Pues la verdad me resistí a escribir esto, pero creo que no tiene remedio. Me ha estado dando vueltas en la cabeza esa respuesta: “Le pregunté a mi jefe y me dijo que mejor pidas consulta con el Gastroenterólogo y le preguntes sobre el por qué de tus diarreas con ciertos alimentos”. Me quedé estupefacto, dudé, callé y dije. “Con él voy enseguida”.

La nutrióloga, linda como ella sola –bueno les dejo su foto y omito su nombre por respeto- desistió de seguirme orientando en torno a mi plan de alimentación que debo de seguir.

Y es que como les había platicado, he tratado de ubicar bien a bien cuales son los alimentos más adecuados en esta etapa de mi vida. Las diarreas comenzaban a intensificarse después de mi internamiento –véase el verbo… comenzaba. Más adelante les explico).

MI plan ha sido muy simple: Tres comidas al día consistentes en pechuga de pollo asada, verduras cocidas, una manzana, o una pera, o un par de guayabas, o un par de duraznos; quizá una manzana y una guayaba, o una pera y un durazno, con yoghurt natural por la mañana y noche. En la tarde más una ración de arroz cocido. Una tasa de té para rematar. Agua no más de un litro al día, adicional a todo esto.

Me retiraron todas las frutas con alto contenido de azucares, como la papaya, el melón, la sandía, la naranja, el plátano, de las que comía a grandes tajadas. Además en este momento, por la anticoagulación a la que estoy sometido, nada de vegetales verdes: chayotes, chícharos, lechugas, acelgas, zanahorias, todas las que tenga alto contenido de vitamina K, porque favorece la coagulación; contrario al medicamento. Dicen que seis meses por lo menos estaré así.

Bueno, el chiste es que conforme fueron pasando los días, de una evacuación, se transformaron en tres al día y hasta cuatro en ocasiones.

Los días que voy al Instituto Nacional de Nutrición (nombre corto del Hospital) para mi control, consulto a la nutrióloga, que debo decirlo me atiende de la mejor forma; me dedica unos minutos y platicamos cobre lo que como, lo que no y cómo estoy.

Llegamos a creer que fuera el té, porque inmediatamente después de tomarlo venían las ganas de ir al baño. El lunes me ofreció investigar si era la cafeína. El miércoles, ayer, me dijo lo que les comenté al principio. Desistió. No le dio. Pasó lo que ha pasado con sus colegas en muchas otras ocasiones; no saben como adecuar una buena dieta a un Celíaco, mucho menos a uno tan “resistente”, como me llama el especialista. Finalmente refractario.

La celíaca controlada. Los anticuerpos negativos

Pero decía yo que comenzaban a intensificarse las diarreas y que iría a ver al gastroenterólogo, en enseguida de haber platicado con la Nutrióloga. Lo hice.

El doctor Luis Uscanga, uno de los mejores médicos en materia de EC en México, el que me atiende. Se sorprendió nuevamente cuando supo de mi evolución. No hay explicación para que tengas tantas evacuaciones al día, me dijo.

Los resultados de laboratorio arrojan evidencias de que el intestino está atrofiado, inflamado, pero no hay linfomas –la mejor noticia-. Los anticuerpos negativos, o sea la Enfermedad Celíaca en control absoluto y con una dieta de lo más adecuado. Los niveles de los electrolitos en su mejor estado. La hemoglobina en 15, o sea no hay anemia en lo absoluto. El peso bajo, 64 kilos, frente a 70 kilos por lo menos que debería pesar.

O sea, de acuerdo con estos resultados, estoy en perfectas condiciones –bueno en lo que cabe-.

Por ello, el doctor Uscanga recomendó tomar enzimas pancréaticas. Dijo que en ocasiones la carencia de ellas o la baja de las mismas, pude causar esos cuadros diarreicos. Dos semanas de tomarlas. Si con ello no evoluciono bien, habrá que atacar un posible cuadro de bacterias. Para ello dos semanas adicionar Tetris.

Pero que creen. Ya desde ahora mis evacuaciones bajaron a una al día, por lo menos desde las 9 de la mañana hasta las 24 hrs. Comencé a tomar las enzimas la noche del miércoles. ¿Será que de verdad era eso?

Claro, sigo con esterocortisona (50 mgs), anticoagulante, alupirinol para la gota; alendronato para los huesos. Pro nada más. jejeje.

Así es que en descarga de mi conciencia y con el respeto que me merece la nutrióloga –espero me siga hablando- determiné contarles como la Enfermedad Celíaca continúa como un reto para los médicos, en el área que ésta sea, si es que podemos incluir a la Nutriología dentro de esta rama de la ciencia.

Para los Gastroenterólogos, mi caso los descontrola un día sí y el otro también. Pero saben. No me importa servir de “conejillo de Indias” siempre y cuando la medicina en México avance en las investigaciones de la EC.

Faltas algunos resultados de estudios más elaborados que me hicieron y que podrían arrojar datos interesantes. Pero eso será dentro de un mes que tengo mi próxima cita.

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3 comentarios el “Seguimos los Celíacos como un reto difícil de descifrar

  1. Buenas tardes. Honestamente estoy muy decepcionada de lo que escribio sobre mi en esta nota, porque como lo ha dicho, usted ha sido resistente a varios tratamientos.

    Creo que de la mejor fe le brinde mi apoyo y aùn sin estar hospitalizado me di a la tarea de asesorarlo dentro de lo que pude (aun estando esto fuera de mis funciones). Deje de asesorarlo porque me parece deshonesto seguir recomendando cambios en su dieta cuando no encontre causa aparente para sus complicaciones ademas de los cambios realizados que como usted sabe.. si funcionaron. Asi que no creo que sea justo para mi, que me desacredite de esta manera cuando llegue con usted hasta donde pude.

    De verdad, le agradeceria que quitara esta nota o en su caso que aclarara lo que sucedio porque me desprestigia como nutriologa.

    Gracias.

    • Erika: creo que en el cuerpo de la nota se aclara por sí sola la atención que me dio…
      Es cierto que los cambios en mi dieta, los cuales conservo a la fecha, han sido benéficos para mi…
      Nunca, y lo dice la nota, he echado de menos la atención que me brindó, pero no puedo dejar de apuntar lo que ha sucedido a lo largo de 35 años que llevo atendiéndome en el hospital con los nutriólogos.
      Le preguntaría por qué dejar de insistir en algo que bien podría representar un reto para usted y el resto de sus colegas y darse la vuelta.
      Así como a usted le “decepciona” que diga que se dio por vencida, así me siento yo cuando me dan como respuesta un “mejor vea a su gastro, porque nosotros ya no…” Es triste ver como “avientan la toalla” los nutriólogos y los médicos en general, cuando se casos difíciles se trata.
      Qué mal que no esté dentro de sus funciones atender a los pacientes cuando ya salieron de hospitalización y que no le den un seguimiento. Más mal me siento ahora, por haberle quitado su tiempo y pedirle asesoría, en lo que se supone en su materia.
      No la desacredito, simplemente cuestiono su forma de actuar, más ahora, cuando sé que no es su responsabilidad darle seguimiento a sus pacientes… aunque sea por escasos cinco minutos de atención.
      Perdon, pero mis notas nunca las cambio. Se queda en la red como un testimonio más de la atención que recibo en esta materia. No es la primera nutrióloga de la que hablo en el hospital… puede leer todas las notas al respecto, con sus comentarios.
      Un abrazo y seguramente nos seguiremos viendo por un tiempo…

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