Hay que cambiar ese concepto de la salud

Museo Universitario de Arte Contemporáneo UNAM Si bien, como dice en su análisis Rafael Álvarez Cordero, en su artículo de este jueves en el periódico Excélsior, la atención a la salud no da votos ni es tema político de interés, si debería ser un factor de atención para las autoridades del gobierno federal, que los obligara a cambiar ese concepto obsoleto y honeroso de la salud, por un concepto preventivo y solidario con las causas de grupos sociales como Celíacos de México, dispuestos a cooperar en la busca de una mejor calidad de vida, aunque para ello no hubiera “jugosas recompensas”.

Dice Álvarez Cordero que una de las características del Presidente es su optimismo inconmovible;

“ha enfrentado problemas gravísimos y gallardamente los aborda y trata de resolverlos, pequeños logros son para él grandes avances y, ya encarrerado, suelta frases que pueden resultar tremendos gazapos.

(El Presidente Calderón) habló con su habitual entusiasmo de los avances en materia de salud, de una mayor cobertura para la población, de creación y habilitación de hospitales y clínicas, de millones de niños que nacen con protección a la salud, de ampliación del Seguro Popular, etc.

Todo eso es cierto… a medias. Los rezagos que por decenios, yo diría que durante siglos, ha habido en la atención a la salud dado que no es un tema político y no da votos, hacen que México tenga una inmensa deuda con sus habitantes en esa materia y que, lo que se realiza, ciertamente loable, no resuelve todavía los graves problemas que aún nos aquejan.

Cierto, hay una cobertura universal en males prevenibles por vacunación, pero en problemas como enfermedades transmisibles, cáncer, tuberculosis, sida, etcétera, aún queda mucho por hacer, y la falta de oportunidad para la atención de gran número de enfermedades es un problema perenne en todas las instituciones del Sector Salud.

De aquí en adelante Álvarez Cordero apunta a lo que hemos dado en llamar “indolencia gubernamental” sobre los problemas de salud:

Calderón es optimista irredento y, en un arranque más, dijo: “Afortunadamente, podemos afirmar que el problema de salud no está entre las preocupaciones de los niños”. Lo que puede significar dos cosas: o bien que los niños están contentos porque tienen sus vacunas y ya no se van a enfermar o, por el contrario, que los niños son ignorantes de los problemas de salud, no les interesan, no les importan, y de ahí las consecuencias que ahora vemos.

México tiene el primer lugar en obesidad infantil y adolescente, pero eso “no está entre las preocupaciones de los niños”. El consumo de bebidas con azúcares y comida chatarra es el más alto del mundo, pero eso “no está entre las preocupaciones de los niños”. La obesidad y sus consecuencias, entre ellas la diabetes, consumirán todo el presupuesto en salud antes de una década, pero eso “no está entre las preocupaciones de los niños”.

Habrá que agregar algo que ni el mismo articulista consideró en su listado de enfermedades “importantes”. La enfermedad celíaca es más conocida de lo que se creía; afecta al doble de la población mexicana que se estimaba, es decir, no es el 1 o 1.5% la que tiene este padecimiento, sino es del orden del 2.6%, de acuerdo con las últimas revelaciones del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ) y en los menores de edad cada cinco años se multiplican por diez las cifras de diagnóstico, según datos de investigadores españoles y ello diría Álvarez Cordero o el presidente Calderón, para puntualizarlo en sus palabras “no es preocupación de los niños”.

Pero el artículo sigue:

Creo que detrás de esto está, en la mente del Presidente, un concepto “curativo” de la salud, obsoleto y oneroso, que debe cambiarse por un concepto “preventivo”, en el que los niños, los adultos, el personal de salud y todos los mexicanos, tengan una cultura de salud, prevengan enfermedades, eviten las conductas no saludables y promuevan una mejor calidad de vida.

Bien hace el Presidente en hablar de Salud, pero nada de lo que realice logrará la salud que desea para los mexicanos si no se crea una auténtica conciencia de salud, de prevención, de vida saludable.

Aquí la importancia de lo que dijo a Celíacos de México el secretario de Salud, José Ángel Córdova Villalobos, cuando apunto que la enfermedad celíaca no forma parte de la agenda de salud y deberá pasar mucho tiempo para que se atienda adecuadamente, porque hay muchas otras ocupaciones. Y más cuando apuntó que los recursos no alcanzan para apoyar causas como la que promovemos.

Así como se cansan de pedir la cooperación de la sociedad para atender y tratar de solucionar el problema de inseguridad que ha rebasado al gobierno federal; así deberán de tomar en cuenta los esfuerzos de quienes nos dedicamos a impulsar acciones en favor de la comunidad. Sólo nos hace falta un poco de atención y de respaldo de parte de las autoridades; el resto lo hacemos nosotros que sí tenemos tiempo para darnos una mejor calidad de vida.

Habrá que reflexionar sobre todo esto. ¿No cree usted?

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