La Revolución de la Enfermedad Celíaca ha propiciado su explosión a nivel mundial

  • La EC afecta a uno de cada cien individuos a nivel mundial.
  • Dejó de ser una enfermedad rara, para ser un trastorno frecuente
  • Hay evidencia en Brasil y México de su expansión

La enfermedad celíaca, antes identificada como una entidad rara que afectaba a escasos individuos de ancestro europeo con una definida predisposición genética, pasó a ser un trastorno frecuente con una prevalencia extraordinariamente uniforme de uno de cada cien individuos de la población general, tal como ha sido demostrado en la mayoría de los países donde se la ha explorado (en diversos continentes y ambos hemisferios), asegura el doctor argentino Julio C. Bai.


El doctor Julio C. Bai, catedrático de la Facultad de Medicina de la Universidad del Salvador  y Jefe del Departamento de Medicina del Hospital de Gastroenterología “Dr. C. Bonorino Udaondo” de Buenos Aires, Argentina, destaca en artículo escrito para la revista especializada Intramed, que las publicaciones científicas de los últimos 15 años han sido fieles testigos de lo que se ha dado en llamar “la revolución celíaca”.

En realidad, dice el doctor Bai, deberíamos hablar de la explosión del conocimiento ya que innumerables estudios con calidad científica destacada han producido una expansión del mismo que hoy resulta muy difícil de abarcar aún por avezados expertos.

En ese contexto, varios artículos de revisión y actualización han tratado de sintetizar el conocimiento actual siendo, el más reciente, el escrito en New England Journal of Medicine por los reconocidos expertos Peter Green de Nueva York y Christophe Cellier de Paris.

En dicho artículo, los autores han profundizado aspectos clásicos de la enfermedad tales como la epidemiología, la etiología y la fisiopatología con su importante componente inmunológico que agrega información a otras recientes revisiones de suma calidad.

Uno de los aspectos más salientes de la actualización es el desarrollo de la valoración clínica y su diversidad, así como de las complicaciones que pueden surgir en la evolución de los pacientes.

En este sentido, ambos autores se explayan muy didácticamente sobre la enfermedad celíaca refractaria de la cual son extraordinariamente expertos. Mucho más ecléctico es el desarrollo del capítulo de diagnóstico de la enfermedad que, como era de esperar por el tipo de publicación, lo encaran siguiendo pautas clásicas.

En este tópico también existen muy profundas revisiones y recomendaciones actualizadas que se pueden consultar y entre la que se destaca la de Organización Mundial de Gastroenterología (WGO) y publicada tanto en soporte electrónico (www.omge.org) como en papel impreso.

Esta guía tiene la particularidad de haber buscado un lenguaje simple traducido a varios idiomas y haber empleado el concepto de “cascada” para que el diagnóstico pueda ser realizado con fuerza científica en cualquier medio socioeconómico por escasamente desarrollado que sea.

La epidemiología de la enfermedad celíaca para Argentina no deja de ser comparable a la de otros países de Europa, América del Norte y Asia.

Esto ya ha sido ampliamente demostrado por un estudio de calidad técnica superlativa y escasamente comparable liderado por el Dr. Juan Carlos Gómez en La Plata.

Los datos aportados por los grupos intervinientes en ese trabajo científico son de tal peso que transforma en ocioso proyectar nuevos estudios con la finalidad de profundizar el conocimiento sobre la prevalencia de la enfermedad en nuestro medio.

Sin embargo, en la opinión de quien suscribe, el estudio de la prevalencia en otros países de Latino América requiere de esfuerzos científicos y económicos.

Existe una arraigada idea de que la enfermedad es rara en el subcontinente, concepto basado en el empirismo clínico que se sustenta en la destacada influencia ancestral genética de origen indígena.

Hay evidencias muy concretas ya desarrolladas en Brasil y México que refuerzan la idea de una prevalencia comparable a otros medios tal como ha ocurrido en países de Asia menor o India.

Estos hallazgos en Oriente han permitido rescatar de la subnutrición a numerosos individuos y, como se demostró en el reciente “Simposio Latino Americano de Enfermedad Celíaca” realizado en Buenos Aires, podría modificar ampliamente la mal arraigada creencia de la rareza del desorden.

El diagnóstico de enfermedad celíaca se ha simplificado notablemente por el advenimiento de serología específica. En este sentido, se puede afirmar que esta entidad nosológica constituye una enfermedad privilegiada con marcadores serológicos altamente específicos como no hay otra en la medicina interna.

Así, el avance tecnológico ha permitido detectar anticuerpos nuevos y perfeccionar la investigación de marcadores clásicos. Además de los ampliamente usados antitransglutaminasa, recientemente se han desarrollado una nueva generación de ensayos que identifican a la antigliadina en forma mucho más sensible y específica que los clásicos. Se trata de los anticuerpos anti-péptidos sintéticos de gliadina deamidados (a-DGP).

Es de destacar que el comienzo de las investigaciones que dieron origen a esta innovación en el arsenal diagnóstico se le debe a estudios realizados por un grupo de investigadores argentinos asentados en Santa Fe y encabezados por la doctora Demonte Aleanzi M.

Por otra parte, los primeros trabajos que han precisado la utilidad clínica de esta nueva generación de pruebas fueron recientemente realizados y publicados por el grupo de investigadores del Hospital de Gastroenterología Dr. Bonorino Udaondo de Buenos Aires, Argentina.

Sin embargo, a pesar del avanzado desarrollo de la metodología diagnóstica, la aplicación clínica práctica de la serología tiene problemas que deben generar alerta.

Un reciente estudio de la Sección Intestino Delgado del Hospital de Gastroenterología ha demostrado que en la práctica clínica (estudios realizados tanto en medios privados como en hospitales públicos) la serología específica de esa procedencia presenta un alto nivel de divergencia (27%) con los estudios efectuados en un laboratorio ultraespecializado.

Resulta de sumo interés mencionar que, en el contexto del estudio referido, se ha advertido que la discrepancia entre los diagnósticos histológicos efectuados por patólogos generales de la práctica presenta una divergencia notablemente alta (53%) con el diagnóstico definitivo realizado en el centro especializado.

Estos hallazgos son el resultado de numerosos factores desequilibrantes dentro de los cuales la educación y formación médica y el permanente perfeccionamiento son cruciales para lograr los mejores resultados.

La expansión del conocimiento de la enfermedad celíaca y la explosión que se produjo en su popularidad ha generado desafíos nuevos para los cuales la comunidad médica no se ha adaptado en forma acompasada.

Es necesario extremar los esfuerzos y fortalecer la educación de todo el equipo médico para que se puedan transformar en luces las sombras que enmarcan el hoy de la enfermedad celíaca.

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