Ser Celiaco Duele

En la cocina conocí de los cuidados en la preparación de la comida Gluten Free -celiacosdemexico- 06072010Liliana Andersen nos comparte este artículo, que a su vez tomó del Foro de Celiacos Argentinos, pero que deja ver lo que un celiaco siente ante la disyuntiva que le plantea ser miembro de una sociedad indolente, renuente a las demandas de quienes padecemos Enfermedad Celiaca y obstinada en no participar de lo que significa obtenerse de comer una gran número de productos de consumo generalizado. Leerlo te permitirá entender un poquito más a los más de dos millones de mexicanos que padecemos esta enfermedad y que no somos tomados en cuenta.

Debo aclarar que del texto original hice dos ajustes pertinentes para que se entienda en México, en su justa dimensión la situación en que vivimos los Celiacos de México.

Ser Celiaco Duele

Alguien dijo hace pocos días "vivir con dolor no es vivir", aparte de parecer una frase hecha nos hace pensar en lo que sentimos cuando en algún momento de nuestras vidas sufrimos dolor físico.

Soy Celiaco… y duele. De muchas y diferentes maneras. Duele físicamente cuando por algún descuido o por confiar en un rotulo mal puesto consumo o utilizo productos que no son aptos y vienen las descomposturas, los vómitos, el dolor abdominal, de cabeza, de articulaciones, el desgano.

También duele anímicamente cuando no consigo que mi familia entienda lo que me pasa y se descuidan en la cocina… no por ser malos o por no importarles mi salud, sino porque les cuesta entender que una miga de pan en mis utensilios, hasta un abrazo después de haber manipulado gluten sin lavarse bien las manos equivale a rociarme con veneno.

También duele el agotamiento de vivir permanentemente pendiente de qué cosas son permitidas y cuales no, desde el desodorante hasta el jabón de tocador, pasta de dientes, shampoo, espuma de afeitar, talco, medicamentos (si, por increíble que parezca la mayoría contienen trazas de gluten) y hasta un caramelo.

Depender de una lista de productos impresa sabiendo que si me descuido me enveneno… duele.

Duele toda la movida necesaria cada vez que decido juntarme con amigos fuera de casa… si es a la casa de alguno, ir como un “ekeko” cargando con todas mis cosas permitidas, desde alimentos hasta jugo, pasando por la sal y el postre y ni hablar si salimos a comer afuera o tomar algo por ahí… duele preguntar de qué marca es la leche al pedir una lágrima.

Duele preguntar a los gritos al barman de un pub o boliche de que marca son los licores que utiliza para un trago y que todos te miren como a un loco.

Duele comer una ensaladita sin condimentar, con miedo y rogando que no tenga ninguna contaminación, rodeado de amigos comiendo ravioles y tomando cerveza.

Duele cuando voy a comprar mis cosas y tengo que pagar 120 pesos un kilo de harina, 85 pesos un paquete de fideos y 50 pesos una bolsita de 100 gms. de galletitas. (precios en pesos mexicanos)

Duele que te digan el clásico "un pedacito, que te va a hacer" o "naaahhhh, me estas cargando! la yerba tiene gluten?"

Duele ir al cine y no poder tomar nada; duele estar en un aeropuerto o en una terminal esperando y no poder tomar ni comer nada.

Duele la agotadora movida cada vez que vamos a viajar: avisar a la Aerolínea que soy celiaco y pedir el menú correspondiente y avisar que voy a subir alimentos y bebida a la cabina; preparar el certificado medico que lo pruebe, asegurarme si en mi destino se consiguen los productos y si no es así preparar todo lo que creo que puedo necesitar como un mochilero; averiguar hoteles y restaurantes y normas de aduana para que me dejen pasar mis alimentos y medicamentos.

Duele esperar en la aduana mientras miran y revisan y abren cada cosita que llevo y me miran como si fuera un narcotraficante.

Duele que a pesar de haber una iniciativa en el Senado de la República desde la legislatura anterior, se niegue su existencia y no haya algún legislador que haga caso a la demandas de los Celiacos de México de promover modificaciones a la Ley de Salud, para que se etiqueten los productos con una leyenda Libre de Gluten..

Duele ver que los medios de comunicación le den la vuelta al tema, como si de propuestas indecorosas se tratara.

Definitivamente duelen muchas cosas, en la panza y en el alma.

Ser Celiaco duele.

No quiero lastima ni compasión, solo quiero respeto… para que duela un poco menos.

Gracias a todos.

Y gracias a quien lo escribió y compartió en el Foro de Celiacos Argentinos y nos permitió compartirlo en Celiacos de México con las adecuaciones pertinentes en los puntos correspondientes a precios de los productos y a la Ley Celiaca

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De Oscar Hernandez H Publicado en Sin categoría

2 comentarios el “Ser Celiaco Duele

  1. A todo ese dolor hay que agregar el dolor de no ver a los médicos comprometidos e informados; ¿cuántos enfermos celíacos habrán visto pasar por su consulta sin siquiera haber pensado en la posibilidad de esa enfermedad? Duele la indolencia, la apatía y la falta de profesionalismo. Duele también cuando no se tienen los recursos suficientes para hacerse los estudios. Si, la enfermedad celíaca duele.

  2. Hola, soy intolerante al gluten y siento que mi digestión no es la óptima debido al desgaste en particular de mi intestino delgado. Para esto, creo que lo que me podría ayudar a reestablecer mi pared intestinal y mejorar mi digestión, sería tomando glutamina como suplemento.
    Alguien me puede decir si esto funciona?

    Gracias,
    Fernando

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